Vamos a empezar definiendo ¿Qué es empresarialidad?

Despliegue de la capacidad creativa de la persona sobre la realidad que le rodea. Es la capacidad que posee todo ser humano para percibir e interrelacionarse con su entorno, mediando para ello las competencias empresariales.

LA EMPRESARIALIDAD

Los trabajos, que dentro de la economía, que originaron el estudio de la información fueron realizados por Hayek. Define por primera vez el problema económico como la coordinación de los individuos en las interacciones sociales.

Problema que se origina, no por la problemática técnica de la combinación de los factores productivos en una sociedad con división del trabajo, sino por la división entre todos los miembros de la sociedad de la información relevante para la resolución del problema económico. Esta situación plantea un cambio radical. Nuestro problema actual no estriba en comprender la información disponible, sino en percibir sus posibilidades de utilización.

Podemos utilizar conceptos psicológicos, y decir, que nuestro problema no es de pensamiento convergente, sino divergente.

Mientras que el pensamiento convergente busca la respuesta correcta cuando se plantea un problema, el pensamiento divergente busca asociaciones de ideas diferentes, algunas de las cuales son, al menos, peculiares, y posiblemente únicas. Con este cambio de enfoque, el problema que plantea la información deja de ser un problema de inteligencia convergente o conocimiento objetivo, y se convierte en un problema de conocimiento divergente o creatividad. Es decir, Hayek, por primera vez, plantea el proceso económico como un problema de conocimiento divergente que se resuelve mediante las relaciones sociales. Plantea el problema de suscitar, descubrir y modificar información.

Es una información que el hombre va adquiriendo a través de la práctica.

Permiten considerar que la empresarialidad no es privativa de un grupo de personas determinado, sino que cualquier persona cuando actúa maneja esta información privativa, tácita, experimental. Por lo tanto, toda persona es empresaria en cuanto tiene que organizar su propia vida.

Kirzner realiza sobre estas bases la elaboración de su concepto de empresarialidad. Cuyo objetivo es reconocer esta capacidad creativa en cualquier persona. Su teoría se basa en la existencia de un elemento empresarial dentro de toda acción humana. Toda la crítica que hace a la caracterización neoclásica del comportamiento económico parte del descubrimiento de un elemento empresarial dentro de la acción humana, que, por definición, está excluido del homo economicus neoclásico. Este descubrimiento repite simplemente la afirmación de Mises de que la función empresarial, es decir, la acción vista desde su perspectiva especulativa, es inherente a toda acción.

Define la empresarialidad pura como ese elemento de perspicacia hacia posibles fines nuevos y provechosos y hacia posibles nuevos recursos disponibles. El término original alertness se ha traducido como perspicacia o alerta. Esta segunda acepción la utiliza Kirzner para definir la empresarialidad pura como: el estar alerta a las oportunidades hasta entonces ocultas.

El primer tema que aparece al tratar la empresarialidad es su capacidad creadora. La persona trasciende la realidad que le rodea y crea posibilidades sobre las propiedades reales de las cosas. Hay realidades que se conocían desde hace mucho tiempo.

Un segundo tema que aparece al tratar el descubrimiento de medios es el ámbito sobre el que la persona despliega su perspicacia. La realidad, en su sentido más amplio, es susceptible de convertirse en medio. Cualquier cosa, sea material o inmaterial, se puede convertir en medio en cuanto alguien perciba en ella una oportunidad de ganancia. En este sentido, se habla del mundo como una realidad que nos rodea llena de oportunidades de ganancia. Las oportunidades están ahí. Es decir, el mundo no es algo cerrado y determinado, sino que se puede transformar por la acción humana. Si tenemos en cuenta estos dos aspectos: la capacidad creadora de la función empresarial y el ámbito mundanal sobre el que se despliega, podemos definir la empresarialidad pura como el despliegue de la capacidad creativa de la persona sobre la realidad que le rodea. Estos dos aspectos, la esencia creativa de la empresarialidad y, segundo, su aplicación sobre toda la realidad circundante plantean desarrollos bastante interesantes.

EMPRESARIALIDAD Y CREATIVIDAD

Para llegar a la comprensión de la empresarialidad pura como la capacidad creativa del hombre hay que ir superando una serie de escollos. El primero con el que nos encontramos es considerar que la producción está limitada sólo por los recursos productivos que tenemos. En esta interpretación se tiende a considerar la empresarialidad como un mero factor productivo. De manera que la oportunidad de ganancia no depende de la persona, sino que la producción de la misma es resultado de la actividad del recurso. La persona lo único que tiene que hacer es darse cuenta de que hay ciertos recursos que tienen unas posibilidades propias de desarrollo. Dentro de esta visión, son los recursos materiales los que determinan el resultado de la acción; se atribuye todo el resultado de la producción a los recursos mismos. Dentro de esta interpretación el hombre tiene un papel pasivo.

De esta manera, consideramos que la empresarialidad es un factor transformador que el productor necesita para transformar el recurso en producto final. Ahora bien, esta consideración pasa por alto que el talento empresarial no es un instrumento más al alcance del decisor, algo que de forma consciente y deliberada éste puede emplear para lograr un objetivo previamente advertido y deseado. Kirzner señala que esta visión pasa por alto que el talento empresarial no es un instrumento para la obtención del fin, sino, antes bien, es la misma percepción de la posibilidad y rentabilidad del mismo. La adopción empresarial de decisiones no se identifica, pues, con la conversión de recursos en productos, sino en el convencimiento de que intentar tal conversión resulta rentable. La persona, antes de acometer un proyecto, ha de percibir la oportunidad de ganancia. La esencia de la empresarialidad, más que ser uno de los ingredientes desplegados en el curso de la toma de decisiones, consiste en una perspicacia en la que la decisión está contenida.

Para superar esta limitación hemos de entender que el conocimiento, entendiéndole como conocimiento científico del mundo, sí se puede contratar como factor productivo en el mercado. Pero la empresarialidad, en cuanto creatividad, no es el conocimiento objetivo y científico que se puede contratar en el mercado; no se trata de un problema de conocimiento convergente o formal. La diferencia entre la  empresarialidad y el conocimiento objetivo estriba en que la perspicacia es una actividad humana. Es la capacidad subjetiva de utilizar el conocimiento objetivo. Como señala H. Gardner para estudiar la creatividad más que hablar de un producto o idea creativos, es más fructífero hablar del proceso dentro del cual se generan. No es el conocimiento objetivo de las condiciones de mercado porque este conocimiento de los datos se conoce con absoluta certeza. La empresarialidad es la capacidad de proyectarse desde lo dado e imaginarse posibilidades de ganancia. Es saber qué hacer con la información. Es definir el comportamiento económico dentro de un mundo sin conocimiento perfecto.

El hombre tiene capacidad de suscitar información que le motiva a actuar. Si reducimos la función empresarial a mero conocimiento no hay cabida para la capacidad creadora. Capacidad que consiste en ver más posibilidades donde aparentemente no hay nada. No se trata, como se suele decir, de que las personas con gran capacidad creativa necesitan poca información para realizar grandes empresas, sino que hay que entenderlo al revés: dichas personas son capaces de crear más información práctica que el resto.

Hemos definido la creatividad como la capacidad de toda persona de generar algo nuevo, original desde la realidad que nos rodea. Pero esta producción no es desde la nada. Se procede sobre algo previo. Antes de realizar una creación toda persona ha de formarse en las técnicas existentes. Ha de interiorizar el conocimiento de su campo, sea la literatura, la economía, las relaciones sociales, etc. Es decir, toda creación procede desde lo dado y lo trasforma. En este proceso hay que señalar varios aspectos. Sea cual sea el campo de realización arte ciencia, literatura, etc., el primer paso es dominar la representación simbólica. Para el matemático dicho campo simbólico será el lenguaje matemático, para el escritor será la palabra escrita, y así, toda persona en su trabajo empieza por dominar las técnicas, ideas, procesos existentes. Nos ponemos en contacto con las formas dadas de expresión, producción, comunicación. En otras palabras, con la cultura. Entramos de lleno en la relación que existe entre economía, creatividad y cultura. Por el momento lo único que estamos apuntando es que el mundo humano viene representado por estos campos de saber con los que hacemos nuestra vida. Este mundo simbólico nos centra el estudio en el individuo. Por un lado, es el individuo el que crea y transforma los símbolos recibidos. Por otro lado, todos estos símbolos los aprende el individuo en una cultura. Podemos expresar esta aparente paradoja diciendo que el individuo es creador de la cultura que a su vez crea al individuo.

Esta relación se aclara al introducir las instituciones. Dentro de la Sociología hay unanimidad en considerar las instituciones como los ladrillos que constituyen la cultura. Las instituciones transmiten la cultura; son sus correas de transmisión. Así, todo campo cultural tiene sus propias instituciones que trasmiten, supervisan y controlan lo transmitido. Por lo tanto, para tener una visión del conjunto del proceso creativo hay que unir estos tres elementos: individuo, cultura, instituciones sociales. Si aplicamos lo dicho al campo específico de la economía, podemos decir que el empresario es resultado de una cultura determinada, que a su vez es transformada por la actividad empresarial. Surge una tensión en la que se desarrolla la creatividad. Por un lado, toda actividad creativa se realiza sobre unas instituciones dadas que hacen de correa de transmisión; pero, a su vez, estas instituciones se ven sometidas a cambios.

Libre empresa

Ees el término con el que se designa al concepto de empresa en la economía de mercado propia del sistema económico capitalista, y que se sustenta en la ética racionalista de la libertad individual. Según la teoría económica liberal es un concepto esencial para el teórico funcionamiento sin restricciones de un mercado libre de competencia perfecta, sin monopolios coercitivos ni distorsiones debidas al intervencionismo del Estado (quinto poder).

Con el nombre de libertad de empresa se designa también habitualmente al concepto de libertad económica, con rango constitucional en muchos países.

Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.

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